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La importancia de la rehabilitación energética en los edificios y el impacto ambiental


¿Corren buenos tiempos para la rehabilitación energética de edificios? Lo repetimos hasta la saciedad, más aún en un momento en el que se empieza a tomar consciencia de que no sólo el tráfico contamina en las grandes ciudades y que hay otros factores como la ineficiencia energética de nuestros edificios que es culpable de hasta el 40% de las emisiones que se vierten a la atmósfera. La rehabilitación energética de los edificios se ha convertido también en una emergencia climática.


Y es así porque lo dicen los datos. El parque de viviendas español envejece a un ritmo del 3,3% anual, más del 80% de las viviendas tiene más de 18 años y en torno a la mitad superan los 40 años de antigüedad, según datos de Andimac, la patronal de la reforma. Una situación que provoca que nuestros edificios no estén adaptados a las mínimas exigencias que marcan las revisiones del Código Técnico de la Edificación, propiciando auténticos derroches de energía.


De hecho, se calcula que un 99% de las viviendas españolas sufre pérdidas de calor innecesarias a causa de esta ineficiencia energética. Por eso, su rehabilitación no es un tema baladí y tampoco un tema que pueda dejarse únicamente en manos del “libre mercado”, porque no podría atender por sí mismo esa necesidad con la eficacia requerida.


Por eso son importantes los estímulos externos y siempre una buena noticia que el sistema público o el Gobierno de turno muestren síntomas de querer convertirse en un acicate y nunca en una traba. De ahí que desde el sector valoremos la propuesta del nuevo Ejecutivo de poner en marcha un Plan Estatal para la Rehabilitación de Viviendas, complementario al Plan Estatal de Vivienda cuyo objetivo sea la rehabilitación de viviendas para la eficiencia energética, la reducción de la factura de la luz y la accesibilidad.


Un plan que, además, hace referencia expresa al aislamiento térmico, a la instalación de sistemas de calefacción y agua caliente eficientes, y a la iluminación de bajo consumo para responder a esos criterios de eficiencia energética, sobre todo entre los colectivos más vulnerables. Es decir, se empieza a contemplar de forma específica la realidad de construir bien las viviendas, para poder vivir mejor.


Por tanto, teniendo en cuenta que se empiezan a relacionar parámetros como estos con la urgencia de acotar las emisiones contaminantes en las grandes ciudades, comienzan a correr buenos tiempos para la rehabilitación energética de nuestros edificios. No obstante, para pasar a la práctica y poner en marcha verdaderamente un plan de rehabilitación eficaz será fundamental contar con medios financieros, urbanísticos y legales. O, en otras palabras, con plena voluntad política para conseguirlo.

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